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La dermatitis atopica

La dermatitis atópica es una reactividad exagerada de la piel, que cursa generalmente con picor intenso, erupción y descamación de la zona afectada.

La dermatitis atópica es una reactividad exagerada de la piel, que cursa generalmente con picor intenso, erupción y descamación de la zona afectada.

Es más frecuente en niños que en adultos, aunque puede aparecer a cualquier edad y aunque no reviste gravedad, es muy molesto para el paciente y muy difícil de erradicar, pues no depende tanto de un problema local en la piel sino de una forma anómala de reaccionar del conjunto del paciente.

La dermatitis atópica afecta a todas las razas y a todas las regiones del mundo. Se calcula que afecta a un 2% de la población, siendo esta cifra bastante mayor si se refiere a los niños, pues hasta un 15% de éstos están afectados por esta patología.

Se le llamó eczema constitucional, puesto que se requiere una capacidad del individuo para formar anticuerpos circulantes frente a sustancias que se ponen en contacto con la piel y que no inducen esta formación de anticuerpos en el resto de los individuos. Con frecuencia esta afección se acompaña de asma y rinitis alérgica.. Se utilizan también las denominaciones de prúrigo diatésico eczematoliquenoide y eczema endógeno.

Es más probable que aparezca en personas con las siguientes características:
– Piel blanca y seca
– Palidez y frialdad en manos y pies
-Ante un traumatismo cutáneo responden formando una placa blanquecina (“dermografismo blanco”)
– Piel áspera con prurito intenso
– Niños inteligentes, inquietos, sensibles y precoces
– Intolerancia a alimentos o a fármacos

Los síntomas predominantes son el intenso picor, la inflamación y el enrojecimiento de la piel. El picor induce la necesidad de rascarse en el paciente que acaba por tener las llamadas “lesiones de rascado”, haciendo que la piel se vuelva gruesa y dura en las zonas afectadas.

La dermatitis atópica es un proceso que puede ir teniendo diferentes manifestaciones a lo largo de la vida del individuo, de manera que puede presentarse en las siguientes formas:

1. ECZEMA DE LOS PAÑALES: En muchas ocasiones es una dermatitis por irritante primario por el amoniaco, pero en algunos casos es una dermatitis atópica.

2. ECZEMA INFANTIL PRECOZ: Aparece entre los 3 y 6 meses hasta los 2 años y cursa con eritema (enrojecimiento de la piel), vesículas y placas costrosas de localización preferente en mejillas y superficies de extensión (codos, rodillas,…). En la mayor parte de los casos el proceso revierte espontáneamente a los dos años.

3. ECZEMA INFANTIL TARDÍO: Cursa entre los 2 y los 10 años, se trata de lesiones eczematosas que aparecen en superficies de flexión (pliegues de flexión de brazos y piernas). Las manifestaciones de la enfermedad desaparecen en su mayor parte de forma espontánea. Puede haber liquenificación (endurecimiento de las zonas afectadas por lesiones de rascado).

4. ECZEMA DEL ADULTO: A partir de los 10 años aparecen lesiones diferentes y en cualquier parte de la superficie cutánea, siendo zonas de elección la región retroauricular (detrás del pabellón de la oreja), el dorso del pie y la región glútea. Hay prurito muy intenso, rascado y liquenificación. Generalmente se presenta en forma de placas.

En muchos pacientes, al hacer la historia clínica, se evidencia cómo han ido apareciendo estas diferentes manifestaciones a lo largo de los años, de forma seriada y con períodos asintomáticos entre una y otra. Es común que además el paciente presente o haya presentado otras manifestaciones de tipo alérgico como asma o rinitis y no es raro que se encuentren varios casos en una misma familia.

El tratamiento debe basarse en primer lugar, en un cuidado minucioso de la piel, que consiga que ésta presente en todo momento una hidratación adecuada. Para ello se utilizan baños con aceites emolientes y cremas hidratantes. También es importante evitar las temperaturas extremas, pues éstas acentúan las lesiones, los jabones fuertes, los productos de higiene personal con perfumes y colorantes y el contacto con la lana y algunas fibras sintéticas.

La mayoría de los pacientes en un momento u otro de su evolución han utilizado pomadas con corticoides y antihistamínicos por vía oral. Con este tratamiento se consigue una remisión de los síntomas pero no se actúa sobre la forma anómala de reaccionar del paciente que es en realidad el fondo del problema.

La Oligoterapia puede actuar sobre la predisposición a reaccionar de forma exagerada del paciente y ser por tanto una interesante ayuda en los casos de dermatitis atópica.

Los oligoelementos que pueden tener un papel positivo en estos casos son el manganeso, el azufre y el fósforo:

• Manganeso: Es el oligoelemento base del síndrome hiperreactivo, es decir de todas aquellas situaciones que se producen por una predisposición a una elevada reactividad por parte del paciente. Es el oligoelemento utilizado en todas las patologías por exageración de las funciones y se le conoce como un regulador en los procesos alérgicos.
• Azufre: Actúa como estabilizador del tejido conjuntivo y por tanto se suele emplear entre otras en las patologías dérmicas. Por otra parte, los procesos alérgicos tienen su génesis en el tejido conjuntivo, por lo que juega un papel muy importante en este sentido.
• Fósforo: En algunos casos, los pacientes muy reactivos tienden a tener un agravamiento de sus síntomas al inicio del tratamiento con manganeso. Esta situación puede solventarse con la toma de fósforo, que se utilizará por tanto, al inicio del tratamiento en los pacientes con sintomatología importante.

La pauta a seguir es la siguiente:

Por la mañana en ayunas:
MANGANESO: 1 ampolla sublingual diaria

A media tarde:
AZUFRE: 1 ampolla sublingual a diario

A media mañana:
FÓSFORO: 1 ampolla sublingual diaria durante los 15 primeros días, después disminuir a 3 ampollas semanales y 2 semanas después retirar. Si el paciente no tiene sintomatología importante puede no incluirse en la pauta. Si la lesión es de pequeña extensión, se puede poner una gasa, empapada en MANGANESO-COBRE sobre la zona a tratar una o dos veces al día.

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