Cuidado hasta las puntas de los dedos

Nuestras manos y con ello las uñas, son permanentemente focos de atención. Con ellas saludamos, gesticulamos, nos expresamos y dicen mucho de nuestro estado de ánimo y hábitos de vida: las personas nerviosas se comen las uñas, las fumadoras las tienen amarillentas, las uñas quebradizas o blandas son síntoma de un estado general debilitado debido a carencias nutricionales de vitaminas, minerales u oligoelementos. En resumen, son nuestra herramienta y necesitan un cuidado.
Las uñas son formaciones anejas de la piel y representan láminas córneas de queratina translúcidas y curvadas, situadas en las falanges dístales de los dedos.
– Las personas de raza negra tienen uñas pigmentadas
– Las de raza blanca son incoloras y adquieren un tono rosado al traslucir los vasos sanguíneos de su base.

Gracias a su dureza se encargan de proteger las partes dístales de los dedos, en particular sus terminaciones nerviosas, y facilitar las funciones de prensión y precisión táctil.

En la uña se distinguen dos zonas:
– La raíz o matriz incluida dentro de la piel, desde donde se forma la uña. Una vez formada crece uniformemente durante toda la vida a razón de unos 0,5 – 1 mm cada semana.
– La lámina ungueal, parte visible que en algunos dedos presenta una zona blanquecina en forma de media luna denominada lúnula.

RELACIÓN ENFERMEDADES – UÑAS

– Las influencias externas como el contacto regular con productos limpiadores agresivos o las heridas de la piel de las uñas producidas durante la manicura dejan en nuestras uñas un aspecto desagradable y pueden causar inflamaciones.

– También pueden existir enfermedades como hongos o daños debidos a medicamentos que se ponen de manifiesto externamente, a menudo a través del color y del estado de las uñas; por ejemplo, uñas de color marrón, negro, azul, verde o amarillo.

– Las uñas gruesas y amarillas (a menudo de los pies) son generalmente debido a la presencia de un hongo que va acumulando los desechos debajo de ellas y pueden desprenderlas del lecho ungueal.

– Si aparecen manchas blancas indican una carencia de zinc.

– Los surcos en las uñas pueden ser debido a un déficit de las vitaminas del grupo B.

– La resequedad y fragilidad por falta de calcio.

– Muy poca vitamina C o ácido fólico pueden ser los responsables, en parte, de los padrastros.

– Las líneas transversales y alvéolos son casi siempre consecuencia de una inflamación del lecho de la uña o un eczema, el efecto de la toma de ciertos medicamentos o síntomas carenciales.

– La fragilidad de las uñas es debida, en la mayoría de los casos a deficiencias nutricionales, que normalmente se manifiestan como uñas débiles que se levantan en capas, que pueden crecer más despacio de lo normal, debilitarse o quebrarse por varias razones.

MANTENER LAS UÑAS SANAS

Se pueden tomar en cuenta ciertas medidas terapéuticas para tener unas uñas sanas y cuidadas que incluyen:

– Alimentación rica en frutas y verduras, especialmente cereales integrales, legumbres, avena, mijo, frutos secos, semillas de sésamo, semillas de lino. También es importante consumir huevos y pescado y evitar los cítricos, la sal, el vinagre, los fritos y comidas grasas.

– Fitoterapia: cola de caballo, diente de león y bardana.

– Complementos: aceites de onagra, borraja, sésamo y lino (todos ellos fuente importante de AGE.) alfalfa; levadura de cerveza; germen de trigo; aminoácidos (cisteina y metionina); minerales (sílice, zinc, hierro, calcio, magnesio); vitaminas A, D y complejo B; un complejo de aminoácidos y vitaminas C y E tienen un efecto sinérgico que ayuda a producir queratina y otras proteínas necesaria para unas uñas fuertes y sanas.

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