El yoga y la comida: Descubre la dieta yóguica

El yoga es una disciplina que se practica desde épocas milenarias. No obstante, no ha sido hasta la última década cuando se ha instaurado en nuestro día a día. Actualmente, son muchas las personas que lo practican, convirtiéndose en una filosofía de vida que va mucho más allá de practicar una actividad por diversión, gusto o hábitos. Además, cada vez son más el número de personas que se inicia en el yoga, y se mantiene con el tiempo.

Esta filosofía de vida irradia a gran parte de nuestro ambiente y nuestras actividades. La calma y la relajación son las principales características de ella, que, además, encuentra su vertiente en la dieta. Y es que existen alimentos que son capaces de facilitarnos el estado mental y emocional que se busca con el yoga, mientras que otros lo dificultan. Todos estos aspectos tienen un peso fundamental en la dieta yóguica, de la que hablaremos a continuación.

La dieta yóguica

Se trata de la dieta que siguen aquellas personas que se rigen por los elementos del yoga en su vida personal. De esta manera, gracias a esta dieta, podemos conseguir beneficios en cuanto a relajación y bienestar en nuestra vida, ya no solo a través de nuestras actividades, sino también a través de lo que comemos. La alimentación es la mejor medicina que le podemos ofrecer a nuestro cuerpo, y lo que comemos tiene un efecto directo sobre nuestro estado físico y mental. Por ello, podemos adaptarla para encontrar diferentes formas de funcionar.

Al igual que el yoga, la dieta yóguica no es una creación moderna; ya se llevaba a cabo en épocas milenarias, conocida por nombres característicos como el Hatha Yoga Pradipika y el Baghabad Ghita.

La dieta yóguica se caracteriza por ser lactovegetariana; por ello, los alimentos de origen animal quedan descartados en su gran parte; tan solo están permitidos aquellos derivados de la leche. Los vegetales, por su parte, tienen una importancia notoria en el plan de alimentación a seguir.

Lo que está permitido:

  • Derivados de la leche, como el queso, la leche y el yogur descremados, que aportan hidratos de carbono a nuestra alimentación.
  • Frutas y verduras, especialmente aquellas variedades de temporada. Es recomendable tomarlas frescas y sin ningún tipo de cocinado previo o muy ligero, para conservar todos sus nutrientes. Son ideales aquellas frutas y verduras de sabores suaves, que no produzcan sensaciones fuertes en nuestro estado de ánimo a la hora de consumirlas, ni estados molestos en las digestiones.
  • Legumbres y frutos secos: Son ricos en fibra, por lo que ayudan a limpiar nuestro organismo, facilitando acercarnos al estado idóneo de bienestar físico y mental.
  • Cereales naturales, ricos en fibra y libres de grasas saturadas

Lo que NO está permitido

  • Aquellos productos ricos en grasas animales, especialmente la carne y el pescado.
  • Huevos
  • Bollería, productos con azúcar refinado en su composición
  • Frutas y verduras demasiado fuertes de sabores, ácidas, que produzcan molestias posteriores a su ingesta, pues nos alejan del bienestar que queremos conseguir
  • Alimentos demasiado calientes, amargos, picantes y otras características gustativas que supongan una molestia a la hora de ingerirlos o posteriormente, pues no contribuyen a conseguir un estado de paz física y mental necesario en esta filosofía de vida. Si bien es cierto que son alimentos que proporcionan energía, suponen una excitación de nuestro sistema nervioso lo que nos alejaría de la sensación de bienestar que queremos conseguir.

Otras características de la alimentación yóguica

La dieta yóguica no solo nos recomienda que alimentos consumir, sino también nos habla sobre cómo consumirla. En ella, la manera en la que nos alimentamos tiene especial relevancia en la consecución de los objetivos de esta filosofía de vida.

Comer despacio, sin prisas, sentados en la mesa y saboreando cada alimento que nos llevamos a la boca es fundamental para que esta dieta haga efecto. Debemos cumplir con nuestras horas de comidas, pero hacerlo en esos momentos en los que existe un ambiente positivo. Deberemos decir basta antes de saciarse por completo, pues la saciedad no contribuye al bienestar físico y mental.

De esta manera, el yoga se sienta a la mesa a comer con nosotros, beneficiándonos con su dieta yóguica.

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